MONASTERIO DE MONTESIÓN
[ SIGLO XVI? ]
e
ubica a unos tres kilómetros de Cazorla, por el camino de San Isicio,
bordeando y ascendiendo la vertiente norte del cerro de Salvatierra. Se accede
a esta construcción de manera casi inesperada, al estar resguardada
detrás de unos cortados de piedra que lo aíslan de los aires
del norte, presentando la magnifica construcción sus paramentos hacia
el sur y el oeste.
Su nombre religioso es el de Desierto de Montesiòn, tal y como denomina
la orden de ermitaños de San Antonio y San Pablo, a estos lugares.
Fue fundado, según reza su placa de fundación, por San Julián
Ferrer, después de aparecérsele la Virgen María en una
cueva al lado de la capilla. Su construcción es bastante desigual en
calidad y terminación, destacando sobre todo la parte sur, donde se
encuentra la capilla. El resto ha sufrido considerables remodelaciones, sobretodo
a partir de la desamortizaciòn de Mendizabal, y últimamente,
a partir de los años setenta, con la vuelta de los hermanos ermitaños
que acondicionaron algunas de sus partes.
La
zona más interesante arquitectónicamente es la de la capilla
del monasterio. Es pequeña, de una sola nave y de planta de
cruz latina. La nave principal esta cubierta con bóveda de medio cañón,
las dos laterales de cruceria y en el centro, una magnifica cúpula
sostenida sobre trompas. Todo el conjunto con unas proporciones muy equilibradas.
A la entrada presenta un coro, añadido de época posterior.
En su día, esta capilla contó con un retablo barroco, que desapareció
durante la guerra civil, sin embargo se conservan, sus nada despreciables
pinturas al fresco de sus bóvedas, especialmente las de la cúpula,
con retratos de otros tantos santos ermitaños y sus correspondientes
alegorías. En las pinturas de las naves del crucero, se observa escenas
y objetos que tienen que ver con la pasión de Cristo, adornadas con
otras representaciones animalisticas y figurativas de variada índole.

Las pinturas de la nave principal
son de otra “mano”, es decir, debieron ser bastante posteriores
en el tiempo, ya que tanto los pigmentos como el trazo, dista mucho de la
calidad de las anteriores. En la fachada sur de la capilla, hoy día
bastante fuera de la vista, hay una portada con un espléndido arco
de medio punto, con una cantería muy sobria, que posteriormente fue
cegada, para construir la cripta. El resto del edificio, aunque arquitectónicamente
no es tan importante, si lo es para comprender la forma de vida de estos ermitaños,
sus carencias y austeridad, todo ello con una disposición de estancias
desarrolladas a partir de la capilla y adaptándose a la topografía
del lugar. La belleza de estos espacios radica en su simplicidad, recogimiento
y carentes de cualquier comodidad, que hacen de esta construcción,
un lugar donde todavía podemos imaginarnos las formas de vida de hace
unos siglos. En la actualidad, este edificio esta habitado por un hermano
de la orden (hermano Antonio) que perpetua la rutina diaria de la oración
y el recogimiento.
El monasterio no debió de construirse en su totalidad, tuvo diferentes
fases, quizás sus orígenes sean de finales del siglo XVI, aunque
su fundación es de 1625 en pleno apogeo del movimiento monacal en España,
después de la contrarreforma.