l conjunto albergó la antigua Casa de la Merced:
convento e Iglesia de esta Orden.
El templo, actualmente
teatro, fue originariamente una iglesia de planta de
salón, con nave central cubierta por bóvedas
baídas que se resuelven en pechinas sobre arcos
de medio punto, presentando, además, en lo que
fuera el atrio, otra de crucería sobre arcos
casi escarzanos que sustentaría el coro. Su fachada
principal ofrece una portada neoclásica trasladada
desde el muro orientado al sureste. Muestra una bella
ventana renacentista con bóveda interior avenerada,
que evoca algún rasgo decorativo (concretamente
una hornacina) de las ruinas vandelvirianas de la Iglesia
de Santa María. La fachada del sureste, (calle
de Mariano Extremera) ha sido restaurada con acierto
y exhibe un mudéjar toledano de tapial, encuadrado
por ladrillo y toba, sobre zócalo de sillares.
En ella se percibe el influjo artístico de la
capital religiosa de España, de cuya Mitra el
Adelantamiento de Cazorla fue señorío
entre los siglos XIII y XIX.
El área
conventual, hoy Ayuntamiento, conserva su planta cuadrada
inicial con patio central al que asoman sus dos arcadas
claustrales de ladrillo macizo que descargan en gráciles
columnas jónicas con capiteles en hojas de acanto
sobre zapatas, de claro gusto renacentista. Su fachada
principal se reconstruyó a comienzos de los setenta
en la línea de un acertado – y muy posiblemente
originario - mudéjar toledano.
La torre, que con cuatro cuerpos y unos 30 ms. de altura
alberga el reloj, es superviviente de las dos que lució
el primitivo convento y quedó probablemente inconclusa
y en anaglifo.
Diversos elementos
de su traza, así como su ubicación en
la topografía urbana, indican que su construcción
debió de iniciarse a comienzos del siglo XVI
o quizá antes, pues hay constancia de que hacia
1525 la Orden de la Meced ya tenía convento en
Cazorla. En él los hermanos Mercedarios impartieron
cátedra de teología y en el siglo XVIII
albergaba más de treinta religiosos. Hacia 1835/37,
como consecuencia del proceso desamortizador de Mendizábal
se secularizó el conjunto, destinándose
a Teatro y Ayuntamiento respectivamente.
Texto: Juan Antonio Bueno Cuadros
Cronista Oficial de Cazorla